Ni 160, ni 162…

Antes de nada me gustaría comenzar diciendo que soy un firme defensor del cumplimiento de toda norma. La única manera de que exista orden, coherencia y sentido en una actividad como puede ser el geocaching es que existan unas reglas claras, concisas y con sentido, que abarquen toda la casuística posible y que permitan a la comunidad conocer cómo se debe actuar en cada circunstancia. Si todos los individuos actuaran de la manera que ellos creyeran correcta independientemente de que fuera conforme o no a la norma, se generaría una situación difícilmente sostenible en la que todos nos veríamos perjudicados.

Sin embargo, no cabe duda que ninguna regla debería estar por encima de la lógica y la razón. Y mucho menos en una actividad como el geocaching que está, o debería estar diseñada pensando en favorecer los intereses de la comunidad. En mi opinión, cualquier norma que fuera en contra de esos intereses o que, después de analizarla, se concluyera que carece de sentido y que existe otra mejor, debería ser modificada por Groundspeak sin que nadie tuviera que solicitarlo. Pero no voy a llegar al extremo de solicitar eso en esta reflexión, pues mi planteamiento se va a referir a una norma concreta que, aunque no sea modificada, creo que sí debería ser tratada de una manera mucho más flexible, dando prioridad al sentido común. Estoy hablando de la norma que exige que todos los contenedores físicos de los cachés estén separados entre sí por un mínimo de 161 metros.

161 metros, que no es otra cosa que nuestro equivalente a 0,1 millas americanas… Una medida en escasísimos casos negociable que debe separar los cachés físicos para, según las guidelines oficiales, evitar la saturación de cachés en una zona. Y digo en escasísimos casos negociable porque en una pequeña charla-coloquio con GeoDeep durante el MEGA 2013 La Pineda (Vila-seca) , nos contó que en una sola ocasión había aceptado una distancia menor entre dos cachés, pues tras escuchar los argumentos del owner, consideró que la lógica permitía esa distancia inferior, una opción de este revisor que creo debe ser aplaudida y que ignoro si es una práctica habitual por los demás revisores. Además, tengo entendido que en Centroeuropa, ya absolutamente saturada de cachés, se permiten distancias inferiores a los preceptivos 161 metros en algunas ciudades, aunque he de decir que esto no lo he comprobado.

Dos son las posibilidades que se me ocurren para justificar la norma de los 161 metros y, en ambos casos, no termino de encontrarle el sentido a ninguna de dichas justificaciones:

El primero de los posibles motivos me lo explicaron cuando comencé en el geocaching y pregunté al respecto a la gente que sabía y que sabe mucho más que yo sobre todo esto. Se me dijo que dos cachés debían estar separados por esa distancia mínima para evitar que un buscador pudiera encontrar un caché pensando que es otro distinto debido a la proximidad entre ambos. Hoy en día, en un mundo en el que la tecnología GPS permite un margen de error de como mucho 10 metros, me parece un argumento absurdo. ¿Alguien puede pensar realmente que un GPS te va a llevar a 80, 60 o 50 metros del waypoint en el que un caché está escondido y allí vas a conseguir encontrar uno distinto al que estás buscando? Y aunque esto pudiera ocurrir en un caso excepcional en que se alinearan los astros adecuados ¿es este un motivo suficiente para que no se permita esconder dos cachés que pudieran merecer la pena? En mi opinión desde luego, no lo es.

La segunda justificación es la que interpreto como oficial por parte de Groundspeak, según lo que se puede leer en sus guidelines, y no es otra que la de evitar la saturación de cachés en una zona. Y si el argumento anterior se escapaba de mi comprensión, este no es menos pues ¿a quién puede perjudicar que haya una saturación de cachés?. A Groundspeak desde luego no, pues cada nuevo caché sólo es una nueva posibilidad de enganchar a un usuario a esta afición y que pueda convertirse en Premium gracias a él, por lo que más que restringirlos debería promocionarlos.

Así, el único que podría verse “perjudicado” de alguna manera por una zona sobresaturada de cachés es el geocacher que espera que cada una de sus búsquedas le muestre un lugar especial, pues puede que un mapa de estas condiciones no cumpliera con este objetivo. Sin embargo, no me parece un argumento válido pues, en primer lugar y como todos sabemos, la distancia mínima de 161 metros no impide que existan muchos cachés que no nos muestran nada especial. Al igual que ocurre ahora, si la distancia mínima exigida fuera inferior, dependería únicamente del buen criterio de cada owner que sus cachés merecieran o no la pena ser buscados. Por otro lado, y aunque sea un argumento que utilizo con demasiada frecuencia para mi gusto, cada geocacher puede dedicar su tiempo y recursos en buscar sólo lo que sepa que le va a gustar, disponiendo de una muy práctica lista de cachés ignorados para que aquellos que considera que no le gustan, no le molesten más. Qué a un geocacher no le guste un caché no implica que a otro no le pueda parecer interesante, por lo que no creo que se deba restringir la distancia mínima argumentando una sobresaturación de cachés.

Mi opinión es que existen casos y casos. Por poner una situación extrema, si un caché está escondido en un vértice geodésico en la cima de una montaña y otro caché está a 40, 30, 20 o 2 metros de distancia bajo el mar debido a un acantilado vertical, se trataría de dos cachés perfectamente válidos que no deberían ser incompatibles entre sí por no cumplir la distancia mínima de 161 metros entre ambos. Y no hace falta llegar a un extremo semejante. Considero que si un geocacher tiene argumentos suficientes para justificar la existencia de dos cachés a una determinada distancia, debería exponerlo en una nota al revisor para que este valore esos criterios y determine si el sentido común, y no una distancia basada en una medida americana, permiten la existencia de ambos cachés o no.

¿Y tú que opinas? ¿Debe existir una distancia mínima entre cachés para asegurar un orden dentro del geocaching? ¿Cada caso debería ser valorado individualmente para determinar si una distancia menor es viable?

Anuncios

Reivindicando una ciudad llena de spoilers…

Me llama mucho la atención el empeño que ponen algunos owners en esconder cachés urbanos difíciles o muy difíciles de encontrar.

Que nadie me malinterprete: admiro enormemente la capacidad de algunos geocachers para conseguir perfectos camuflajes en sus creaciones. Me impresiona muchísimo cuando, después de estar buscando varios minutos en una zona, el contenedor resulta estar escondido en un lugar que, pese a estar totalmente a la vista, yo no he interpretado como tal hasta ese momento. Eso es, para mí, una obra maestra del geocaching urbano.

Ahora bien, ocurre con demasiada frecuencia que para potenciar esa dificultad, el owner opta por no incluir en la descripción del caché ni una pista adecuada, ni una foto spoiler. “¿El geocaching no consiste en buscar? ¡Pues a buscar!”, suelen argumentar para justificar una decisión que, bajo mi punto de vista y siempre hablando de cachés urbanos, es completamente equivocada.

El monte, la montaña o un lugar poco transitado por muggles permite esconder un caché muy difícil de encontrar y no dar la más mínima pista sobre su ubicación. El geocacher de turno buscará hasta aburrirse, conseguirá encontrar el escondite o se irá de allí con un DNF y fin de la historia. Sin embargo esto no se puede aplicar a un caché urbano en el que el disimulo y el esfuerzo por no llamar la atención debe primar por encima de todo. Y seamos sinceros, ¿qué disimulo puede haber en una persona que está 10 minutos moviéndose dentro de 10 metros cuadrados y que tiene que mirar en 50 posibilidades distintas para localizar un caché perfectamente mimetizado? Pues pese a esta obviedad,sigo escuchando a muchos owners quejándose de que han pasado cerca de su caché y han visto a un grupo de geocachers buscando con absoluto descaro en la zona, añadiendo la usual coletilla de que sin duda se trataba de novatos. ¿Quién tiene la culpa si él no ha dado ninguna pista? Siendo muy generoso con el owner, la repartiré al 50% entre el que esconde y el que busca.

Para que un caché que está muy expuesto a los muggles sea eficaz, el buscador debe llegar a la zona y estar absolutamente seguro de donde debe tocar, hacerlo con total disimulo, firmar el logbook y volver a esconderlo sin que nadie piense “¿qué hace ese/a tio/a ahí?. Y la única manera de conseguir esto es incluir una pista lo suficientemente descriptiva como para que no haya lugar a dudas del escondite y, además, añadir una foto spoiler adecuada para que, si es necesario, pueda ser consultada. Esto no sólo acabaría con las búsquedas insultantemente descardas que tan poco hacen por la integridad de los cachés urbanos, sino también con esa sensación de “¿habré buscado en el lugar adecuado?” con la que cualquier geocacher se queda tras un DNF en un caché que, después de todo, resulta estar expoliado.

Me molestan más que a nadie esos logs “FOUND IT” tan tristes que sólo dicen “Demasiado fácil con la foto spoiler”, pues se ve a la legua que ni se han molestado en tratar de deducir el escondite y a más de 200 metros del caché ya estaban consultando el spoiler, pero esa es la opción que ellos han tomado. Si hay algún buscador lo suficientemente hábil y sigiloso para encontrar el contenedor sin necesidad del “chivatazo” bravo por él, pero el resto de buscadores deben tener la opción de buscarlo sin que todo el barrio se entere de que en ese lugar se oculta algo extraño.

No creo que se pueda argumentar en contra de esta idea que la pista y el spoiler resten emoción a la búsqueda, pues sólo será así si el buscador decide voluntariamente hacer uso de esa posibilidad. Él será el único responsable de que su búsqueda no haya sido un reto y el hecho de que se haya “encontrado fácilmente” no restará un ápice de la dificultad real y el mérito del owner en este caché que, además, tendrá muchas más posibilidades de perdurar en el tiempo.

¿Y tú qué opinas? ¿Crees que incluir un spoiler rompe el propósito de ese caché urbano tan difícil o es un elemento del que el buscador debe disponer para evitar búsquedas descaradas?

¡¡¡Habemus Reviewer!!!

Puede que lo sepas o puede que no. También es posible que sea un tema que no te importe en absoluto, pero durante la pasada semana ha ocurrido un acontecimiento que, en mi opinión, es importante para el geocaching nacional/peninsular: la aparición de un nuevo revisor denominado Clocker que viene a sumarse a los ya conocidos Orus, GeoDeep y McRover.

Al contrario de lo que mucha gente ha pensado cuando ha visto sus primeros cachés publicados en Madrid, no se trata de que Orus vaya a dejar su labor de revisor en manos de Clocker, sino que lo que se han propuesto es terminar con la “tradición” de un revisor por zona. A partir de ahora GeoDeep, Orus y Clocker se repartirán el elevado volumen de trabajo que antes se distribuían entre los dos primeros, de tal manera que cualquiera de ellos podrá publicar caches en Galicia, Asturias, País Vasco, Aragón, Cataluña, La Rioja, Castilla y León, Madrid, etc… McRover, por el momento, no entra dentro de este “gobierno tripartito”. Pues bien, toda esta situación me hace plantearme algunas cuestiones.

Es cierto que Groundspeak es una empresa privada y, como tal, está perfectamente legitimada para nombrar a dedo a los voluntarios que van a trabajar para ellos en España. Sin embargo, no me termina de gustar como se ha hecho. No debemos olvidar que los beneficios de esta empresa en particular dependen en gran medida del trabajo voluntario de todos sus “clientes” que esconden cachés por el mundo, motivo por el cuál me parece poco cortés que el nombramiento de un nuevo revisor, de cuyo criterio va a depender que el trabajo de estos “clientes” vea o no la luz, se realice totalmente de espaldas a ellos y guardando el más absoluto secreto en cuanto a su identidad y nuevo método de distribución de zonas que se va a seguir.

¿Tan difícil sería que en el boletín semanal de Groundspeak se anunciara la intención de contar con un nuevo revisor e, incluso, invitar a los geocachers de la zona a presentarse como posibles candidatos a los que la comunidad pudiera votar después? ¿Tan difícil sería hacer el nombramiento de una forma transparente y democrática? No lo se, pero desde luego a mi me chirría la opacidad y el secretismo que un nombramiento a dedo conlleva.

La otra cuestión que suscita mi interés es ¿qué ha ocurrido con McRover en toda esta situación? Lo cierto es que ignoro si se le ha propuesto formar parte de esta nueva estrategia o no. Desde luego, si se le ha propuesto y él ha decidido no participar, es una decisión totalmente respetable y aquí acaba la cuestión.

Sin embargo, y repito que hablo desde la ignorancia, no puedo evitar una mala sensación al respecto.

Es de dominio público que los criterios de revisión de McRover son más flexibles que los del resto de revisores nacionales. Podrán ser calificados como mejores o peores a nivel subjetivo y, si a alguien le interesa, diré que bajo mi punto de vista son mejores criterios, pues favorecen la publicación de cachés que, ajustándose a unas guidelines de clara tendencia americana, podrían no poder ser publicados en España, lo cual favorece al geocaching y eso, siempre desde mi opinión y respetando absolutamente el criterio del resto de revisores, es bueno. Sin embargo, esta disparidad de criterios ha creado con el tiempo un lógico malestar entre los revisores, que querrían una actividad revisora uniforme para que no se publiquen cachés en unas zonas de España que serían inviables en otras. Y, por todos estos motivos, no puedo evitar tener la sensación de que el “movimiento Clocker” podría, con el tiempo conducir a un aislamiento de Mcrover e incluso, a una redistribución de las zonas de revisión en las que el “tripartito” se hiciera cargo de alguna de las comunidades autónomas que ahora están bajo la responsabilidad del primero, como podría ser mi Comunidad Valenciana. Y, desde luego, si esto ocurriera contra la voluntad de mi revisor, a mi no me gustaría nada.

Y ya dejo de montarme películas en base a intuiciones, que no es demasiado serio, y vuelvo a la realidad.

Quiero dar desde aquí la bienvenida a Clocker al mundo de la revisión. Espero que seas flexible y dialogante con los geocachers y que, de aquí a unos meses, todo el mundo hable bien de tus criterios para publicar o no un caché. Confío en que tu llegada sirva para reducir de forma considerable la gran carga de trabajo que nuestros revisores realizan de forma desinteresada para que todos podamos disfrutar de nuestra afición y que no te canses de nosotros demasiado pronto… ¡¡¡BIENVENIDO!!!

¿Y tú como crees que se debe nombrar un nuevo revisor? ¿A dedo como el colaborador de una empresa privada que es o democráticamente como el responsable de una comunidad que es?

¿Por qué no un reto que vaya más allá de la búsqueda?

Cualquier geocacher coincidirá conmigo en que nuestra afición es apasionante. El geocaching nos permite conocer lugares increíbles que nunca habríamos imaginado que teníamos a la vuelta de la esquina, es la mejor guía de viaje que podemos utilizar a la hora de lanzarnos a descubrir otras ciudades y, si lo deseamos, puede poner a prueba nuestras capacidades físicas (Earth’s Roof – Mount Everest Peak, Zero Emission…) o intelectuales (Master of Mystery #01 – PARIS, El Arpa de Dagda…) hasta donde cada uno decida… Y sin embargo tiene, a mi juicio, una carencia que Groundspeak ha tratado de solventar sin éxito en distintas ocasiones. Estoy hablando de dar la posibilidad al propietario de un caché de exigir a los buscadores del mismo que cumplan un requisito adicional. Estoy hablando de lo que son y de lo que podrían llegar a ser los cachés “challenge”.

Durante los primeros años de vida del geocaching existió un tipo de caché denominado Locationless (Reverse) Cache. Era este un tipo de caché virtual, es decir, sin contenedor físico, en el que el owner proponía al buscador encontrar algo en cualquier parte del mundo y publicar una foto junto a sus coordenadas. Así, el “reto” podía consistir en fotografiarse en una catedral, en un acantilado o simplemente junto a una veleta con forma de animal, con la única exigencia que no hubieran dos registros que utilizaran la misma catedral, el mismo acantilado o la misma veleta. La idea no terminó de cuajar y los Locationless (Reverse) Cache fueron archivados progresivamente y, al contrario de lo que ocurrió con los web cam caches o los virtual caches, se dejaron de permitir los nuevos registros en los que ya existían.

Pasaron los años y durante 2012 se puso en práctica desde Groundspeak una nueva estrategia con los “challenges”. Se trataba de una propuesta muy similar a los anteriores Locationless, si bien en esta ocasión también se permitía algo parecido a lo que hacían los extintos cachés virtuales, es decir, el propietario del “reto” podía exigir no sólo fotografiarse en la catedral que eligiera el geocacher de todas las existentes en el mundo, sino que podía plantearse en una catedral en concreto. La novedad más importante que trajo consigo este tipo de challenges fue la de separarlos del cómputo de cachés encontrados por el usuario, de tal manera que nos encontrábamos con dos contadores: el de cachés y el de challenges.

Durante este periodo comenzaron a aparecer propuestas de challenges que no implicaban únicamente llegar a un lugar y sacarse la pertinente fotografía, sino que exigían de cierto grado de habilidad por parte del geocacher. Por ejemplo un fantástico challenge de PapaCortijo consistía en construir un castillo utilizando un juego completo de dominó, pero debía hacerse utilizando una sola ficha como base. ¡¡¡Brillante!!! Esto si implicaba un reto para el geocacher que deseara regístralo como “Found it”. Porque seamos sinceros… ¿qué clase de reto supone hacerse una fotografía al lado de una bandera, que era la propuesta de un challenge que recuerdo perfectamente?

El problema que, en mi opinión, suscitaba este concepto es que estaba pobremente relacionado con lo que es el geocaching y por este motivo no entusiasmó en absoluto a la comunidad y, en poco tiempo, desaparecieron de la web tanto los challenges como el contador de los que habíamos completado. Sin embargo, creo que si se hubiera permitido evolucionar a la idea y ligar el hecho de superar el reto con la firma posterior de un caché físico, hubiéramos conseguido un nuevo tipo de caché con un infinito abanico de posibilidades que hubiera enriquecido el juego como pocas novedades podrían hacerlo.

Imaginemos que escondemos un caché tradicional en un lago de agua helada y que la experiencia que queremos ofrecer al buscador fuera, no sólo conocer el lago, sino también invitarle a bañarse… podríamos crear un challenge en el que el reto a superar como condición para encontrarlo fuera fotografiarse disfrutando de un baño refrescante. Si un caché se oculta en una isla, podría ser una idea interesante retar al buscador a llegar a ella remando y que este fuera el “challenge” a superar para poder encontrar el caché. Las posibilidades serían prácticamente infinitas y podrían llegar a abarcar desde retos físicos como los anteriormente expuesto, a propuestas culturales como que el buscador tenga que reproducir un poema del autor X que nadie hubiera utilizado en un registro anterior, comer el plato típico de la ciudad en la que se encuentre, aprender a tocar determinada canción y colgarla en youtube, etc…

Entiendo que haya un sector muy amplio de geocachers a los que les gusta el geocaching más tradicional y que no verían con buenos ojos este tipo de cachés. Son aquellos que no disfrutan con propuestas novedosas como los wherigos, los audio caché o, si se me apura un poco, los propios misteries. A este sector de compañeros le gustaría que el juego no evolucionara en ninguna dirección, y yo lo respeto. Sin embargo, y aunque suene tópico, estamos en un mundo con más de dos millones de cachés en el que cada geocacher puede dedicar su tiempo y recursos a buscar lo que más le guste sin tener que perder un solo segundo de su valioso tiempo en una propuesta que no considera atractiva. Por este motivo no puedo comprender por qué se debe restringir cualquier tipo de propuesta interesante como pueden ser los cachés virtuales, los web cam cachés o este tipo de caché challenge que tanto podría aportar al geocaching para muchos usuarios.

En la actualidad Groundspeak permite proponer ciertos retos a la hora de buscar determinados cachés calificados como challenges. Estos cachés se plantean como un mistery en el que, paradójicamente, el contenedor se encuentra en las coordenadas indicadas en el listing. Sin embargo para poder registrarlo como encontrado, el buscador debe probar que cumple con unos determinados requisitos exigidos por el owner. La diferencia respecto al tipo de retos que yo planteaba en párrafos anteriores consiste en que este tipo de retos deben estar vinculados exclusivamente a las estadísticas de geocaching del buscador. Los challenges más usuales son del tipo:

1. Para poder encontrar este caché has debido encontrar 200 misteries en España.

2. Para poder encontrar este caché has debido encontrar un caché de 6 tipos distintos en un mismo día.

3. Para poder encontrar este caché has debido encontrar 5 earth cachés en 5 países diferentes

4. Para poder encontrar este caché has debido encontrar 10 tradicionales con el atributo de buceo…

Si bien es cierto que las ganas de encontrar este tipo de cachés puede provocar que algunos geocachers que no cumplen los requisitos exigidos “falseen” sus propias estadísticas de maneras que a otros usuarios nos pueden parecer carentes de sentido, confío en que este hecho no haga desaparecer un tipo de propuestas que nos plantean un reto, una motivación extra para geocachear y un desafio que va más allá de la simple y apasionante búsqueda de un caché. Y es más, confío en que propuestas como las del usuario de reciente aparición Madriz Challenge, que trata de llevar sus challenges al límite de lo permitido por Groundspeak, permitan con el tiempo que esos límites que nos imponen se difuminen cada vez más hasta que pueda llegar un día en que el owner pueda retar a sus buscadores con challenges apasionantes y, ¿por qué no? disparatados. Eso hará al geocaching mucho más divertido.

Todo debe evolucionar.

¿Y tú que opinas? ¿Proponer un reto adicional a la búsqueda de un caché para poderlo registrar como encontrado desvirtúa la “esencia” del geocaching o supone una motivación y un aliciente extra que puede resultar interesante y enriquecedor?