¿Por qué no un reto que vaya más allá de la búsqueda?

Cualquier geocacher coincidirá conmigo en que nuestra afición es apasionante. El geocaching nos permite conocer lugares increíbles que nunca habríamos imaginado que teníamos a la vuelta de la esquina, es la mejor guía de viaje que podemos utilizar a la hora de lanzarnos a descubrir otras ciudades y, si lo deseamos, puede poner a prueba nuestras capacidades físicas (Earth’s Roof – Mount Everest Peak, Zero Emission…) o intelectuales (Master of Mystery #01 – PARIS, El Arpa de Dagda…) hasta donde cada uno decida… Y sin embargo tiene, a mi juicio, una carencia que Groundspeak ha tratado de solventar sin éxito en distintas ocasiones. Estoy hablando de dar la posibilidad al propietario de un caché de exigir a los buscadores del mismo que cumplan un requisito adicional. Estoy hablando de lo que son y de lo que podrían llegar a ser los cachés “challenge”.

Durante los primeros años de vida del geocaching existió un tipo de caché denominado Locationless (Reverse) Cache. Era este un tipo de caché virtual, es decir, sin contenedor físico, en el que el owner proponía al buscador encontrar algo en cualquier parte del mundo y publicar una foto junto a sus coordenadas. Así, el “reto” podía consistir en fotografiarse en una catedral, en un acantilado o simplemente junto a una veleta con forma de animal, con la única exigencia que no hubieran dos registros que utilizaran la misma catedral, el mismo acantilado o la misma veleta. La idea no terminó de cuajar y los Locationless (Reverse) Cache fueron archivados progresivamente y, al contrario de lo que ocurrió con los web cam caches o los virtual caches, se dejaron de permitir los nuevos registros en los que ya existían.

Pasaron los años y durante 2012 se puso en práctica desde Groundspeak una nueva estrategia con los “challenges”. Se trataba de una propuesta muy similar a los anteriores Locationless, si bien en esta ocasión también se permitía algo parecido a lo que hacían los extintos cachés virtuales, es decir, el propietario del “reto” podía exigir no sólo fotografiarse en la catedral que eligiera el geocacher de todas las existentes en el mundo, sino que podía plantearse en una catedral en concreto. La novedad más importante que trajo consigo este tipo de challenges fue la de separarlos del cómputo de cachés encontrados por el usuario, de tal manera que nos encontrábamos con dos contadores: el de cachés y el de challenges.

Durante este periodo comenzaron a aparecer propuestas de challenges que no implicaban únicamente llegar a un lugar y sacarse la pertinente fotografía, sino que exigían de cierto grado de habilidad por parte del geocacher. Por ejemplo un fantástico challenge de PapaCortijo consistía en construir un castillo utilizando un juego completo de dominó, pero debía hacerse utilizando una sola ficha como base. ¡¡¡Brillante!!! Esto si implicaba un reto para el geocacher que deseara regístralo como “Found it”. Porque seamos sinceros… ¿qué clase de reto supone hacerse una fotografía al lado de una bandera, que era la propuesta de un challenge que recuerdo perfectamente?

El problema que, en mi opinión, suscitaba este concepto es que estaba pobremente relacionado con lo que es el geocaching y por este motivo no entusiasmó en absoluto a la comunidad y, en poco tiempo, desaparecieron de la web tanto los challenges como el contador de los que habíamos completado. Sin embargo, creo que si se hubiera permitido evolucionar a la idea y ligar el hecho de superar el reto con la firma posterior de un caché físico, hubiéramos conseguido un nuevo tipo de caché con un infinito abanico de posibilidades que hubiera enriquecido el juego como pocas novedades podrían hacerlo.

Imaginemos que escondemos un caché tradicional en un lago de agua helada y que la experiencia que queremos ofrecer al buscador fuera, no sólo conocer el lago, sino también invitarle a bañarse… podríamos crear un challenge en el que el reto a superar como condición para encontrarlo fuera fotografiarse disfrutando de un baño refrescante. Si un caché se oculta en una isla, podría ser una idea interesante retar al buscador a llegar a ella remando y que este fuera el “challenge” a superar para poder encontrar el caché. Las posibilidades serían prácticamente infinitas y podrían llegar a abarcar desde retos físicos como los anteriormente expuesto, a propuestas culturales como que el buscador tenga que reproducir un poema del autor X que nadie hubiera utilizado en un registro anterior, comer el plato típico de la ciudad en la que se encuentre, aprender a tocar determinada canción y colgarla en youtube, etc…

Entiendo que haya un sector muy amplio de geocachers a los que les gusta el geocaching más tradicional y que no verían con buenos ojos este tipo de cachés. Son aquellos que no disfrutan con propuestas novedosas como los wherigos, los audio caché o, si se me apura un poco, los propios misteries. A este sector de compañeros le gustaría que el juego no evolucionara en ninguna dirección, y yo lo respeto. Sin embargo, y aunque suene tópico, estamos en un mundo con más de dos millones de cachés en el que cada geocacher puede dedicar su tiempo y recursos a buscar lo que más le guste sin tener que perder un solo segundo de su valioso tiempo en una propuesta que no considera atractiva. Por este motivo no puedo comprender por qué se debe restringir cualquier tipo de propuesta interesante como pueden ser los cachés virtuales, los web cam cachés o este tipo de caché challenge que tanto podría aportar al geocaching para muchos usuarios.

En la actualidad Groundspeak permite proponer ciertos retos a la hora de buscar determinados cachés calificados como challenges. Estos cachés se plantean como un mistery en el que, paradójicamente, el contenedor se encuentra en las coordenadas indicadas en el listing. Sin embargo para poder registrarlo como encontrado, el buscador debe probar que cumple con unos determinados requisitos exigidos por el owner. La diferencia respecto al tipo de retos que yo planteaba en párrafos anteriores consiste en que este tipo de retos deben estar vinculados exclusivamente a las estadísticas de geocaching del buscador. Los challenges más usuales son del tipo:

1. Para poder encontrar este caché has debido encontrar 200 misteries en España.

2. Para poder encontrar este caché has debido encontrar un caché de 6 tipos distintos en un mismo día.

3. Para poder encontrar este caché has debido encontrar 5 earth cachés en 5 países diferentes

4. Para poder encontrar este caché has debido encontrar 10 tradicionales con el atributo de buceo…

Si bien es cierto que las ganas de encontrar este tipo de cachés puede provocar que algunos geocachers que no cumplen los requisitos exigidos “falseen” sus propias estadísticas de maneras que a otros usuarios nos pueden parecer carentes de sentido, confío en que este hecho no haga desaparecer un tipo de propuestas que nos plantean un reto, una motivación extra para geocachear y un desafio que va más allá de la simple y apasionante búsqueda de un caché. Y es más, confío en que propuestas como las del usuario de reciente aparición Madriz Challenge, que trata de llevar sus challenges al límite de lo permitido por Groundspeak, permitan con el tiempo que esos límites que nos imponen se difuminen cada vez más hasta que pueda llegar un día en que el owner pueda retar a sus buscadores con challenges apasionantes y, ¿por qué no? disparatados. Eso hará al geocaching mucho más divertido.

Todo debe evolucionar.

¿Y tú que opinas? ¿Proponer un reto adicional a la búsqueda de un caché para poderlo registrar como encontrado desvirtúa la “esencia” del geocaching o supone una motivación y un aliciente extra que puede resultar interesante y enriquecedor?