¡¡¡Crece geocaching!!! ¡¡¡Crece!!!

Durante el pasado fin de semana, se ha celebrado el evento “Descubre Banyeres de Mariola” , que ha sido el resultado de la realización del curso universitario “Geocaching como estrategia para la animación turística del patrimonio natural y cultural” en el que, como su propio nombre indica se me pidió que presentara al geocaching a alumnos del grado de turismo, además de a técnicos de turismo de distintos municipios, como una herramienta para mostrar este patrimonio a la, cada vez más importante, comunidad geocacher, fomentando así el turismo en dichas zonas. Esto fue lo que se me pidió y esto ha sido lo que yo he tratado de transmitir lo mejor que he podido. Sin embargo, el auténtico motivo que me ha llevado a emprender este proyecto no ha sido el instrumentalizar el geocaching, sino otro bien distinto.

Supongo que como a cualquiera que esté leyendo esta entrada, a mi me apasiona el geocaching. Y de esta pasión surge la ilusión de verlo crecer en nuestro país, de comprobar que un día el geocaching español se haya puesto al nivel de popularidad, aceptación social, cantidad y calidad del que goza en otros países como Alemania o Estados Unidos. Es este un objetivo que estamos aún muy lejos de alcanzar, si es que acaso lo llegamos a alcanzar un día.

Para conseguir que se produzca este crecimiento, considero fundamentales dos puntos que creo que se han fomentado durante este curso. Me consta que no todos los compañeros geocachers están deacuerdo conmigo en estos puntos, pero he querido aprovechar la coyuntura que me ha proporcionado la celebración del evento y la realización del curso para compartirlos con los asistentes y, posteriormente, con los lectores del blog.

En primer lugar, para alcanzar esos niveles de crecimiento, considero que el geocaching debería ser divulgado en la sociedad. El conocimiento, no implica necesariamente respeto, pero si normalización. Que la gente ajena al juego sepa en que consiste nuestra afición provocaría, con el tiempo, que dejarán de vernos como bichos raros que buscan carretes debajo de piedras por el monte y, quizá, pasaran a vernos como lo que somos: practicantes de una afición divertida, social y saludable que nos permite descubrir y disfrutar el mundo que nos rodea de una manera distinta. Me gustaría que si un policia se acerca a preguntarme qué estoy haciendo y yo le respondo con la verdad, no me siga interrogando, sino que me pregunte “¿Y lo has encontrado ya?”. Quiero que los ayuntamientos y el resto de instituciones publicas sepan de la existencia del geocaching y lo utilicen para sus propios fines, pues así conseguiremos unos eventos y unos cachés no necesariamente mejores que los que ya tenemos, pero que si contarán con unos medios y un presupuesto que no están al alcance de los particulares y, posiblemente eso nos hará crecer.

En Alemania, el geocaching está tan normalizado en la sociedad que existen publicaciones mensuales, revistas, centradas en exclusiva en esta actividad y que se pueden adquirir en cualquier quiosco de prensa. Allí, la gente no te mira raro por la calle mientras estás desplegando una escalera para subir en lo alto de un panel publicitario a firmar un caché que, en ningún caso, se les pasa por la cabeza expoliar. Comprendo que este nivel de aceptación es prácticamente imposible de alcanzar en España, pero la divulgación es el primer paso para avanzar en ese sentido.

El segundo punto que considero fundamental es la llegada de nuevos geocachers a la actividad que se sientan acojidos por la comunidad. Es muy habitual escuchar/leer que la masificación del geocaching motivada por el auge de los smartphones trae consigo un aumento inadmisible de expolios y registros de “dudosa calidad” en nuestros cachés del tipo “fácil”. También observo que cuando un “novato” comete un error, la comunidad tiende a criticarlo duramente en lugar de coordinarse para mostrarle la forma en la que podría mejorar desde nuestro punto de vista de cara al futuro. Si las nuevas personas que lleguen al geocaching no se sienten acojidas, es muy probable que nunca cambien sus hábitos o que, directamente, no sigan practicándolo. Como ejemplo de una situación así, me comentaba la directora del curso que ha motivado esta entrada que, tras conocer el geocaching, el fin de semana pasado quiso realizar algunas búsquedas con su hijo por la zona en la que vive, encontrándose que la práctica totalidad eran reservados para usuarios premium. Obviamente cada owner está en su derecho de hacer con sus cachés lo que considere oportuno, las circunstancias personales de cada uno sólo las puede determinar el mismo, pero este tipo de cachés implica que los usuarios que se incorporen por primera vez al juego no sientan que el geocaching está ahí por y para ellos. Y, desgraciadamente, esto se aplica tanto a los nuevos geocachers que hacen cosas que no nos gustan como owners, como también a potenciales nuevos geocachers de calidad con los que podríamos disfrutar todos en el futuro.

Convertir al geocaching en una actividad socialmente aceptada y con un mayor número de practicantes nos beneficiaría a todos y sólo depende de nosotros el conseguirlo.