El LAB CACHÉ. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? y ¿Por qué?

Uno de los aspectos más atractivos del geocaching es la posibilidad que tenemos todos los usuarios de crear y publicar cualquier tipo de caché. Es suficiente con decidir el lugar donde queremos ubicarlo, esconder un buen contenedor con su correspondiente libro de registro en su interior y redactar un listing interesante y bien documentado exponiendo la experiencia que se quiere proporcionar al jugador con esta creación. Tras ello, y después de un corto periodo en el que un revisor voluntario se asegurará de que el planteamiento cumple con toda la normativa exigida por Groundspeak, el caché verá la luz y quedará a disposición de toda la comunidad aceptar su propuesta e ir, o no, a buscarlo.

Sin embargo, existe un tipo de caché cuya creación, por sus peculiares características, está al alcance de un grupo muy reducido de geocachers a nivel mundial. Se trata de los denominados Lab-Cachés o cachés de laboratorio, un tipo cuyo concepto y funcionamiento son, por otra parte, bastante desconocidos por buena parte de la comunidad. Recientemente he tenido el privilegio de poder crear una serie de Lab-Cachés  y he creído que podría resultar interesante publicar una pequeña exposición de su historia y concepto, además de un tutorial gráfico del proceso de creación para que todos los geocachers que estén interesados, y en cuyos planes no entre ser organizadores de un MEGA evento, puedan conocer dicho proceso.

labcachelogo

Corría el mes de enero de 2014 cuando el blog oficial de geocaching nos lanzó una nueva y extraña propuesta denominada “I ❤ Geocaching”. A través de esta iniciativa, se ofreció a todos los “Premium members”  la posibilidad de crear un “Lab-Caché” durante el mes de febrero dirigido a un geocacher concreto.

En este momento, se presentaron los Lab-Cachés como un tipo “experimental y extremadamente raro” de caché que no tendría por qué respetar ninguna de las reglas establecidas para el resto de tipos. Se invitaba a los creadores a ser innovadores, creativos… a probar nuevas ideas y conceptos que podrían conducir al geocaching a evolucionar a mejor. Nos aseguraron que creando y encontrando Lab-cachés estaríamos ayudando al futuro del geocaching.

De esta manera, muchos geocachers, entre los que me incluyo, nos lanzamos a crear un caché distinto a aquellos a los que estábamos acostumbrados. Redactamos su listing y lo compartimos con quien quisimos, pues los enlaces a la web de estos Labs no eran públicos, como sí lo son las del resto de tipos de caché, sino que cada propietario era libre de decidir si quería compartir su creación con una persona en concreto o darles difusión entre muchos jugadores, dando lugar de esta forma a una divertida carrera por el FTF que, en este caso, sería además el único geocacher que podría registrar el Lab-Caché como encontrado, pues una de sus particularidades era que solo podían ser encontrados una vez por un solo usuario.

La manera de registrar como encontrados estos cachés también difiere de la forma tradicional del resto de tipos. En este caso, la propuesta debe estar diseñada de tal manera que, a su conclusión, el geocacher que lo encuentre consiga  un código de validación, que se debe introducir en la página del caché para, automáticamente ver como se suma ese Lab a su lista de encontrados, en un sistema muy similar al que utiliza la web certitude.org para obtener las coordenadas finales de un mistery resuelto, con la diferencia que al introducir la “respuesta correcta”, en lugar de obtener las coordenadas finales, conseguimos un nuevo caché encontrado.

Veamos un ejemplo. Supongamos que he creado un Lab-Caché con el objetivo de hacer a los geocachers entrar en este blog y he compartido con ellos la dirección web del mismo. Al acceder a dicho enlace veríais una página como la siguiente:

Imagen9

Desde este momento, el primer geocacher que escribiera la palabra GEOCACHING (completando así el slogan del blog) en el campo habilitado para la respuesta, conseguiría “encontrar” el caché, obteniendo un mensaje como el siguiente:

Imagen11

Si aún te estás preguntando cual es el contenido o la propuesta de un Lab-Caché, te diré que sencillamente es lo que tú, como creador quieras que sea. No es necesario que tenga un contenedor físico (aunque perfectamente puede tenerlo), no necesita guardar ninguna tipo de distancia con otros cachés ya publicados y no es sometido al criterio de ningún revisor… No hay ningún tipo de regla más allá que las que exija la legislación del lugar, por supuesto. En este caso más que nunca, los límites están en la imaginación del creador.

Para que os hagáis una idea, mi Lab-Caché lo utilicé durante un evento. Propuse una gymkana a todos los asistentes al mismo en la que debían ir a un número determinado de coordenadas y localizar allí varias letras que yo había escondido previamente. El primero que consiguiera adivinar la palabra que formaban esas letras desordenadas y diera la respuesta en la página del caché, sería la persona que pudiera logueárselo. Otros compañeros lo plantearon de otra manera, a nivel privado, diseñando un mistery personal para un amigo concreto al que pasaron el enlace para que, cuando consiguiera resolverlo, pudiera apuntárselo como encontrado.

Pues bien, febrero 2014 llegó a su fin y, con él, el periodo concedido para creación de Lab-Cachés. Desde Groundspeak se nos agradeció el haber contribuido al futuro del geocaching y ahí quedó la historia. Hasta el día de hoy, la gran mayoría de usuarios (premiums y basics) no tienen los privilegios necesarios para crear un caché de este tipo, con lo que aquello que, en efecto, podría haberse convertido en el futuro de nuestra afición, quedó en una bonita idea que no se ha materializado, o al menos no lo ha hecho con todo el potencial que aparentaba tener. ¿Por qué digo esto? Porque en la actualidad los Lab-Cachés han quedado reducidos a un privilegio que se concede desde Groundspeak a aquellos geocachers que consiguen organizar un MEGA o GIGA  evento, pudiendo publicar diez o treinta cachés respectivamente para que sean realizados por los asistentes a dichos eventos durante los mismos.

Los actuales cachés de laboratorio guardan algunas diferencias respecto a los que se han descrito. La principal y más polémica es que no están limitados a un solo FOUND IT, sino que pueden ser encontrados por todo aquel que conozca su página web, la respuesta a la pregunta planteada y proceda a introducirla en el lugar correspondiente dentro del plazo de tiempo estipulado por la organización del evento al que pertenezca.

¿Por qué digo que este aspecto es polémico? Porque puede darse el caso de geocachers que no asistan al evento y que, sin embargo, consigan acceder a la web de sus Lab-Cachés y descubrir a través de su investigación la respuesta correcta a la pregunta planteada por ellos, adjudicándose así el Lab desde la distancia.

En mi opinión esta polémica es bastante absurda y se produce por el propio planteamiento conceptual de los Lab-Cachés además de, quizá también en parte, por la falta de previsión de los creadores. He registrado algún Lab en el que había que acudir a unas coordenadas determinadas y contar el número de estatuas que allí se encuentran (por poner un ejemplo ficticio). Este Lab parte de un error de planteamiento, pues cualquiera podría dar la respuesta correcta a través de una pequeña consulta en Google Earth o, simplemente, invirtiendo un poco de tiempo a la fórmula de ensayo-error. Por otro lado, en este caso la visita al lugar concreto no aporta nada al geocacher que no se pudiera obtener de igual forma a través de un caché de tipo tradicional, por ejemplo.

Bajo mi punto de vista, un Lab-Caché debería aportar al jugador mucho más que el ir a un sitio determinado y obtener allí la respuesta a la pregunta planteada a través de algún elemento, ya sea propio del entorno o introducido por la organización (un cartel, un graffiti…). Debería aportar una experiencia distinta, unas sensaciones distintas, obligar a un geocacher a realizar una actividad u obtener unos conocimientos a los que no se pueda llegar con un caché de otro tipo y, si después él quiere compartir la respuesta que haya obtenido con otros compañeros que no hayan disfrutado de esa experiencia para que se lo den por encontrado, ya sería su problema y el de ellos, que tendrían un caché más, pero se verían privados de una vivencia distinta y enriquecedora que, a fin de cuentas, debería ser el motivo principal por el que hacemos geocaching. Yo creo que esta era la idea bajo la cual nacieron los Lab-Cachés y que, desgraciadamente, muchas veces no se ve materializada, desvirtuándose así su contenido.

Por último, para concluir esta entrada  vamos a ver gráficamente el sencillo proceso de creación de un Lab-Caché. Algunas zonas de las imágenes estarán ocultas para no hacer ningún tipo de spoiler:

Al conseguir un MEGA, Groundspeak añade a tu cuenta un “Adventure Credit”, es decir un “crédito” para crear una aventura de diez Lab-Cachés. En mi caso, yo ya he invertido ese crédito sin posibilidad de recuperarlo, por lo que no puedo mostrar el proceso completo. Sin embargo es tremendamente similar a lo que veremos a continuación, hasta tal punto que cuando estaba creando la “aventura global”, yo pensaba que estaba creando el primer Lab de la misma. Simplemente consiste en darle:

1)     Un título a la aventura (en el ejemplo “LOS MEJORES LABS DEL MUNDO”),

2)    una imagen de una resolución recomendada de 1120×360 píxeles,

3)     unas coordenadas de inicio,

4)    una descripción global,

5)    la fecha y hora de comienzo y fin del evento al que está vinculada,

6)    un número determinado de días de cortesía en el que los geocachers podrán seguir registrando los cachés como encontrados tras la conclusión del evento,

7)    un nombre para la dirección web de la aventura (que suele coincidir con el nombre del evento al que está vinculada),

8)    un patrocinador (si existiera),

9)    una imagen, video, mensaje o web que se ofrecerá al jugador que consiga completar todos los Lab-Cachés que forman la aventura.

Una vez introducidos y validados todos los datos, tendremos un página como la del siguiente ejemplo:

Imagen2

Al entrar en esta “Aventura”, veremos un listado de todos los Lab-Cachés que hayamos creado dentro de la misma listos para su edición y un botón de “Create New Cache” para introducir uno nuevo. Al presionarlo entraremos en la página de creación que tiene el siguiente aspecto:

Imagen4Imagen6Imagen8Imagen12

Como puede apreciarse, los campos a completar son sencillos e intuitivos, por lo que su creación es rápida. Se debe redactar la pregunta y dar la respuesta a la misma, teniendo en cuenta que el sistema no distingue entre mayúsculas y minúsculas, pero sí que tiene en cuenta las tildes y demás signos de puntuación.

El único campo que podría ofrecer alguna duda es “Caché Trigger”, pero en las instrucciones ofrecidas por Groundspeak aclaran que este campo no sirve para nada actualmente. Sin embargo no deja de ser curioso el observar las distintas opciones que proporciona el desplegable para elucubrar sobre el futuro de los Labs Cachés:

 Imagen14

Una vez creado el Caché, tenemos la posibilidad de realizar un test de funcionamiento para asegurarnos de que todo está a nuestro gusto. Este test tiene la particularidad de que sólo puede realizarse una vez, lo que trae reminiscencias de los Labs originales, si bien pueden crearse tantos test como se deseen.

Si te ha picado la curiosidad y te gustaría tener algún Lab-Caché en tu perfil, no hace falta que te recuerde que del 1 al 3 de julio se celebrará el “GEHORADADA 2016”, donde desde el primer día tendrás a tu disposición diez originales y aventureras propuestas para que puedas experimentar las posibilidades que este tipo de caché de laboratiorio puede ofrecer.

¿Y tú? Si pudieras crear un Lab-Caché ¿qué propuesta harías?

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Un pensamiento en “El LAB CACHÉ. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? y ¿Por qué?

  1. ¡Superinteresante! Se me ocurre que podría ser interesante asociar un lab-caché a una aventura en realidad virtual. En realidad, es más por decir. Hasta que no vea en GeHoradada los ejemplos prácticos que nos propongáis, apenas puedo imaginar cómo se podría enfocar un lab-caché. Pero mola bastante no sentirse constreñido en ninguna premisa de la propuesta, la verdad.

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